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Preocupa el avance de la anemia infecciosa equina. Fueron varios los casos detectados en el transcurso del año 2015 y siempre está latente la preocupación.
Las enfermedades infecciosas han existido siempre y han acompañado al hombre y los animales desde el principio. Los equinos pueden ser infectados por una gran variedad de microorganismos desde el mismo momento de su nacimiento y hasta prácticamente el día de su muerte. En realidad, algunos de estos microorganismos pueden provocar infección ya en la etapa de vida intrauterina, y en consecuencia los animales nacer padeciendo una enfermedad infecciosa, como por ejemplo: Anemia Infecciosa Equina.
La Anemia Infecciosa Equina (AIE) es una enfermedad retroviral de los caballos, que se caracteriza por signos clínicos agudos y/o crónicos recurrentes. En algunos animales pueden incluir fiebre, anemia, edema y Caquexia (desnutrición, deterioro orgánico y gran debilitamiento físico). Muchos caballos presentan signos leves o inaparentes en una primera exposición y son portadores del virus.
Es importante destacar la probabilidad de que los propietarios no noten la infección de sus animales, a menos que se realicen pruebas serológicas.

Todos los caballos infectados, incluidos los asintomáticos, se convierten en portadores y son fuente de infección durante toda su vida.
La AIE es causada por el virus. Se transmite mecánicamente desde las piezas bucales de insectos picadores y por cualquier objeto corto punzante que contenga sangre infectada. El período de incubación es de una semana a 45 días, aunque puede ser mayor.
Algunos insectos, como las moscas de los establos pueden transmitir la AIE. Los vectores más efectivos son los tábanos.
Los signos clínicos de la forma aguda de la AIE, generalmente son inespecíficos (sin caracterización exacta). En algunos caballos, el único signo es la fiebre, que a veces va acompañada de inapetencia transitoria. En los casos leves, la fiebre puede durar menos de 24 horas. Los caballos más severamente afectados pueden debilitarse, deprimirse y permanecer inapetentes, con signos adicionales tales como: Ictericia. Taquipnea. Taquicardia. Trombocitopenia (disminución de la cantidad de plaquetas circulantes en el torrente sanguíneo), Petequias en las membranas mucosas (sangrado por debajo de la piel), Epistaxis (Hemorragia nasal) o heces sanguinolentas.
Las infecciones inaparentes pueden convertirse en sintomáticas cuando ocurren otras enfermedades simultáneamente, estrés severo o trabajo intenso.

La Argentina establece bajo Programa que los equinos sean evaluados para la AIE. La normativa oficial obliga a la realización de un test serológico previo al movimiento de equinos, debiendo ser negativo. Se recomienda a los propietarios que implementen un test diagnóstico a sus equinos una vez por año, a los efectos de la detección de reactores positivos.
No existe vacuna disponible contra este mal. Un caballo infectado puede ser fatal para toda la caballada.

Diego Tavicco.

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