Al parecer la vida está llena de placeres, hay para todos los gustos y eso es tan justo como necesario. En mi caso, uno de los placeres más importantes es montar a caballo. Cuando puedo compartir, charlar y aprender de quienes se dedican a estos animales, entonces el placer se hace más intenso y reconfortante. Esto mismo me trasmitió la Doctora Anahí Zlotnik quien nos concedió el privilegio de atendernos en su acogedor hogar y nos regaló una extensa y maravillosa charla.

¿Cómo ves esta nueva corriente de acercamiento a los caballos?
-Existe un vacío en cuestiones que tienen que ver con el acercamiento al caballo. Pero lo que está emergiendo con los domadores, amansadores, cuidadores, proteccionistas, está trayendo positividad para los caballos. De EL Lunar, cuando la vi, dije: “que interesante porque están cubriendo un vacío”.-

 ¿El vacio al que te referís, creo es lo que falta aprender y descubrir sobre la comunicación con el caballo?
-Este es el tema. Yo me recibí en la UBA. Ya desde la facultad el caballo era un producto del deporte y con toda una cultura que viene todavía muy marcada por el varón, con cosas muy positivas y otras no tanto. Pero la mujer trae un trato diferente. No siempre el mejor, cuando hay mucha emocionalidad no es bueno. La vida tiene dinámicas, es orgánica, entonces de ser algo muy duro hacia el caballo, por ahí ahora, hay toda una tendencia demasiado blanda, o de tratarlo como una mascota. No creo que el caballo sea una mascota. Lo que creo es que el caballo es un ser vivo que tiene sus referentes de comunicación y que nuestro trabajo, el que a mí me interesa, es aprender a vincularnos con el caballo desde su propia necesidad y no desde el ego: (lo quiero para ganar una carrera… lo quiero para ganar un concurso… lo quiero por estatus… lo quiero para golpearlo y sacar mi ira o para tapar mi carencia). Hay un vacío porque hay una necesidad evolutiva que la humanidad esta transitando. Creo que todos, incluso los que amamos a los caballos estamos generando una conciencia.-

 ¿Entonces pensas que aquellos que amamos a los caballos, nos está faltando algo clave?
-La gente que ama al caballo necesita referentes claros, porque compran un caballo y los que “saben” les dicen que hay que tratarlos de tal manera. La gente, con la mejor de las intenciones siguen esos consejos, pero hay una gran confusión… está la gente que tiene experiencia con caballos, tienen seguridad, saben pararse al lado del caballo, sabe dar consejos, pero no significa que sepan de caballos. El conocimiento y la sabiduría son ramas de la vida muy delicadas. A la hora de tener un caballo, la gente se encuentra un poco sola, hacen lo que les dicen, y cuando comienzan a abrir otras puertas, otras fuentes, se dan cuenta de que así no quieren a sus caballos.-CUANDO LA GENTE COMPRA UN CABALLO, DEBERÍA HACERSE LAS PREGUNTAS CORRECTAS: ¿Pará qué quiere un caballo? ¿Puede darle una vida SANA, compañía, libertad, confianza, socialización?-

¿Cómo es eso de trabajar con caballos descalzos?
-Quién dijo que hay que herrar a los caballos… empecemos a revisar esto que siempre se hizo así, porque a veces se hizo bien y tal vez otras no tanto. Por supuesto que hay animales que haciéndoles herraduras ortopédicas mejoran sus problemas. Como hay otros que sacándoles las herraduras de un día para otro, no se puede pretender que anden bien.
Te puedo contar una experiencia con un caballo del hipódromo. Atendí a este caballo que no salía con nada, mis colegas ya no sabían que hacer, me llamaron, lo vi y sugerí sacar herraduras. Lo trate con homeopatía, masajes y terapia etológica. Era un caballo que venía de Tucumán y estaba destratado. Además estaba pasado de químicos, el pobre animal se comía las paredes. Tuve que vincularme con él para transmitirle: “podes estar tranquilo y confiar”. Lo empezaron a varear descalzo y con el tratamiento, el caballo en 20 días mejoró lo que no mejoraba con los tratamientos convencionales. Creo que hay que buscar lo mejor para cada momento y para cada animal en su contexto. No estoy poniendo en duda lo que hacen otros, por favor… simplemente estoy marcando la cantidad de opciones que hay. Se puede ser académico y querer a los caballos.-

¿Esta difundido el tema de la homeopatía en caballos, que pensas al respecto?
-Para mí la homeopatía no es alternativa, es otra medicina que cura. En equinos se está difundiendo de a poco. Cuando empecé en el hipódromo en el ‘96, tuve que atender un stud con homeopatía, me miraron bastante raro, pero bueno ahora es un poquito más fácil.
Desde mi perspectiva la homeopatía en los caballos es situacional y contextual, porque uno no tiene el caballo en la casa.  Uno lo tiene en un campo o en un club y hay toda una situación que es muy importante. Hay que mirar, tocar solo lo necesario y ver que necesitan es ese contexto y en ese momento. Si en una manada algunos animales tienen influenza, por supuesto hay que tratar la enfermedad. Cada animal vive la enfermedad de forma personal y podría verse como una depuración de todo el grupo, porque esa es parte de la función de los desequilibrios: mostrar que hay algo para mejorar.-

Se me ocurre que cualquiera que cuida los caballos sin esta sabiduría puede hacer una lectura errónea de lo que pasa e incluso actuar involuntariamente, de una manera incorrecta…
-Existen muchos jóvenes con una mano increíble para el caballo pero no siempre acompañar esa facilidad con estudio o anhelo de mejorarse. No sé si entiende lo benéfico que es seguir formándose.-

¿Cómo crees vos que el caballo puede sufrir menos al ser montado?
-Yo lo que creo es que cualquiera que monte tiene que tener un cuerpo trabajado, que quiero decir con esto, que la cintura del jinete o amazona, esté lo suficientemente blanda para acompañar el movimiento del caballo. Que tenga las piernas relajadas, para que no anden golpeando en el costillar del caballo. Que la nuca del jinete este flexible para poder seguir el movimiento de su caballo. Que las mandíbulas del jinete no estén apretadas, porque cuando las apriete el caballo apretara las suyas. Hay que tomar conciencia que cualquier cosa que hagamos, primero el trabajo está en uno, todo empieza en nuestra intención.-

¿Qué te pasa con la cultura de la doma violenta y sus formas?
– Yo vengo poniendo energía en esto desde muy chica. Me subía a los caballos y a mí nunca me tiraban, no me digas porque… me vino, nadie me lo enseño. Me crié y viví Lomas del Palomar, eran épocas donde andaba por los campitos y no corría peligro, nadie me iba a robar, al contrario… yo me “robaba” algún caballo que andaba suelto y lo llevaba a casa. Pero ya en el club, cuando saltaba, estaba en contacto con personas rudas con los caballos y no era nada fácil para mí, yo era justiciera, me ponía nerviosa, tenía taquicardia. Entonces entendí: “no me quiero morir ignorante” y gracias a esas experiencias frustrantes ahora me dedico a esto y comprendí que: hay gente que Hoy no entiende, Nunca va a entender y No le Interesa entender… con esa gente no se puede hacer Nada. PERO Hay gente que Hoy no entiende, pero Mañana va a entender. Y hay gente que Hoy Entiende y Quiere seguir Entendiendo, entonces yo me manejo ahí.-

¿Cómo fue tu experiencia en Europa?
Espectacular. Cuando fui a Italia en 1977, tenía 23 años. Tuve la suerte de conocer una escudería que tenía pista de césped, pista cubierta para adiestramiento, once caballos entre árabes e irlandeses y Killbracken un caballo olímpico de Prueba Completa. En ese lugar practicaba todos los jinetes internacionales de esa zona, incluido el príncipe Philips, hermano de Ana de Inglaterra. Con esta gente tuve una experiencia brillante, para entonces yo estaba en tercer año de la facultad de veterinaria y era amazona, deje todo y fui allí para ser peona y entrenadora de 5 de los caballos. El manejo de varios idiomas y el venir de una familia de músicos, (los italianos valoran mucho el aspecto cultural de las personas) además de mis tareas, hizo que tuviera un buen vínculo con los jinetes. Conformamos un gran equipo y ganamos muchas competencias. Vi de todo, era deporte de alta elite, duques, condes. A mí en lo personal me trataron muy bien y aprendí mucho. Al tiempo me volví porque quería terminar la facultad acá y ni me prestaron atención con la experiencia que traía de Italia. Eso fue frustrante pero me alentó a buscarme mejorar en otras disciplinas como la danza y la homeopatía que eran más cercanas a mi ser esencial.-

¿Hay un capitulo de tu libro que refiere al sentimiento del caballo, que podes agregar para quienes no pudieron leerte aún?
-Soy emocional, por lo cual a mí el estudio me favorece porque en un mundo donde se necesita lo científico, lo emocional solo, no sirve. En el año 86 conocí al Dr. Juan Gómez, Veterinario Homeópata y empecé a estudiar con él. Esto fue un gran cambio en todos los aspectos de mi vida.
En homeopatía hay que observar al paciente y su dolencia, tratar de entender desde dónde le pasa lo que le pasa y recetar el medicamento correcto que cubra la dolencia por similitud. Es correcto ver al animal como un compuesto sustancial. Como el hombre, los animales tienen facultades sensitivas que son como las nuestras. Desde siempre supe que los caballos tienen sentimientos y desde la homeopatía, donde se dan remedios para lo físico y para lo anímico, con todos los pacientes que se han curado, confirmamos como funciona esta medicina.-

La Doctora Zlotnik conversa de su conocimiento rubricándolo siempre con una anécdota. Menciona por su nombre a cada caballo que atendió, mientras en su mirada se puede observar el destello de aquellos recuerdos que la sobreviven, manteniéndola ligada a ese pasado que la nutre de experiencia en su luminoso y atareado presente. Cuando habla de “Jadrift”, sus ojos celestes parecen volverse más claros, como si de esa manera pudieran dejar de ver hacia afuera, para hacer foco en la imagen más cercana de su yegua, conservada en su mente desde la última vez… y entonces Anahí habla de la unión, de la lealtad, de la nobleza, del poderío que la vincula con los caballos.
Su camino cerca de los equinos es extenso, su sabiduría es amplia, sus intenciones son clarísimas, su transparencia es absoluta y sus sentimientos… son ella misma generando un lugar entre los caballos, donde se pueda respirar salud, comprensión y cariño.

Diego Tavicco.

 

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