La boca de los caballos está compuesta por una primera fila de dientes llamados incisivos, los cuales se ven a simple vista separando los labios. Luego, distanciados por un pequeño espacio, se encuentran en los machos los caninos o colmillos, ubicados tanto en la mandíbula como en el maxilar. A continuación, hay un espacio sin piezas dentales -tanto mandibular como maxilar- llamado diastema. Finalmente se hallan las piezas encargadas de la trituración del alimento, que son pre molares y molares.

¿Cuáles son los dientes de lobo?
Son pequeños dientes que se encuentran justo delante del primer premolar. Estas piezas no están presentes en todos los caballos. Sólo un 70% aproximadamente lo posee y han quedado con la evolución de la especie.
Son rudimentarios debido a que tienen un desarrollo mucho más precario con respecto a las restantes piezas: se les dice “de lobo”, justamente, por la similitud con los de dicha especie.
Estos dientes erupcionan entre los 6 meses de edad y el año y medio aproximadamente; a diferencia de las otras piezas, no tienen su antecesor “de leche” o deciduo: una vez que erupcionan, no se recambian. La característica que los distingue es que son muy variables en tamaño, forma, porción de raíz, posición y que NO están ligados al sexo. Es decir, se pueden presentar tanto en machos como en hembras. A su vez se pueden ser uni o bilaterales, es decir, de uno o de ambos lados del maxilar.
En la mayoría de los pacientes que posee este diente, se lo encuentra en la parte superior (maxilar), pero se pueden presentar, con mucha menos frecuencia, en la parte inferior (mandíbula). Hay que mencionar la posibilidad de hallar “dientes de lobo ciegos”, los que se encuentran ubicados por debajo de la encía y posiblemente nunca erupcionen.
Con  la evolución del caballo, estos dientes perdieron funcionalidad a la hora del proceso de masticación. A pesar de ser rudimentarios -y aunque parezca una obviedad-, poseen irrigación e inervación al igual que las otras piezas dentales, lo que le da sensibilidad a la hora de contactar con la embocadura.

Diente de Lobo indicado.

¿Qué molestias puede ocasionar?
Hay caballos que presentan diente de lobo y no aparentan alguna molestia. Lo más común es que se produzcan indocilidades al momento de montar. Esto se debe a que la embocadura acciona sobre el diastema o “barras de la mandíbula”, causando dolor en maniobras de sujeción, detención, flexión, extensión, por el mismo contacto de la embocadura con ese diente. A su vez, dientes de lobo filosos o puntiagudos pueden lacerar carrillos o lengua.
Los caballos manifiestan este dolor con movimientos frecuentes de la cabeza, coleo, resistencia a lo maniobra que se le exige, exteriorización de la lengua sobre el freno, etc.

¿Por qué es importante extraerlos y a qué pacientes?
Para evitar las molestias anteriormente mencionadas, se aconseja extraerlos de una manera segura y por un profesional capacitado para tal fin.
Se deben extraer a caballos que estén entrando a doma, ya que a esa edad está definida su presencia o no. La finalidad es evitar descartar un caballo por indocilidad, por problemas de manejo, sólo por una molestia en la boca.
También se debe extraer a todo caballo que esté en “training” o en competencia,  tanto como caballos que se sigan montando para paseo. Además esto permite realizar un buen “Bit Seat” o asiento del freno sobre los primeros pre molares tanto superiores como inferiores.

¿Qué método se emplea para la extracción?
El protocolo de sedación dependerá del profesional que intervenga. Normalmente, los caballos se encuentran en un estado de sedación general, y para la extracción de estos dientes se debe utilizar reglamentariamente anestesia local perimetralmente a la pieza en cuestión.
Al igual que las otras piezas, están unidos a la encía por medio de un ligamento (periodontal), el cual debe ser removido a fin de debilitarlo. Se facilita así su remoción por medio de una pinza o fórceps de extracción.
Siempre lo debe realizar un veterinario especializado en el área, ya que esta técnica no está exenta del riesgo de dañar el paladar o la arteria palatina que transcurre muy cerca de dicha zona, los cuales son muy difíciles de solucionar.

Pos extracción
Pos extracción

¿Qué tratamientos se necesitan pos extracción?
En general, este tipo de herida sana entre los 7 y  10 días. En ese período se aconseja evitar montar el caballo; en caso de ser necesario, hacerlo con una embocadura lo más liviana posible.
Como precaución, una vez realizada la extracción se debe tener en cuenta si el paciente se encuentra inmunizado contra tétanos; de lo contrario, se debe inmunizar. Rara vez es necesaria la administración de antibióticos o antinflamatorios, los cuales se usarán bajo criterio profesional.

Gabriel Borniego.
Médico Veterinario M.P. 12857
Facebook: OdontologíaEquina.

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