Fotos cedidas por Encuentro Patagónico.

Comenzó a cabalgar a muy temprana edad en el campo de sus padres, lo hacia en compañía de sus primos, montado en una Tobiana que sabia seguir mansamente a los otros caballos. De repente la yegua tuvo la necesidad de regresar, lo hizo cambiando los aires a medida que se acercaba al palenque. El niño Martín terminó cayendo en los brazos de su padre, quien observaba toda la acción. Aquella primera experiencia a tan corta edad… habrá sido terrible. Hoy, habiéndose transformado en “el padre de la doma racional”, Martín Hardoy sospecha que aquel momento determinó la necesidad de poder controlar a los caballos y vaya que supo como hacerlo.

¿Cómo fueron sus comienzos en el amanse?
-Crecí entre caballos. Mi mayor diversión era andar con los peones, ellos me enseñaron a amansar tirándoles de la boca, dejándolos corcovear, jineteando caballos y eso llevo a que aprendiese a amansar en el sistema tradicional.-

¿Cómo fue la experiencia de andar jineteando?
-Parecía que me veían buena pasta y los mismos peones me anotaron en las jineteadas. Efectivamente anduve bastante tiempo hasta que un día largaron mal un caballo y éste luego de las espuelas, se levanta bien derechito para arriba y cae de espada, yo por salirme del caballo evitando lastimarme me aguante con las manos su cuerpo y golpeé muy fuerte el mío contra el piso. Tuve un desplazamiento de la quinta vértebra lumbar que al tiempo produciría que se me durmieran las piernas. A los 20 años me injertan un pedazo de cadera entre las vértebras. Un año me llevo la recuperación, volví a montar por la pasión que siento por esto, pero había hecho un “clic” en mi cabeza y entonces empecé a cambiar.-

Foto cedida por Encuentro Patagónico.

¿Cómo fue la transición luego del accidente?
-Los cambios fueron muchos, primero empecé a reacomodar caballos mansos. Fui leyendo y probando, me fueron dando indicaciones personas con experiencia y fui aprendiendo de distintos libros y videos sobre doma provenientes de EE.UU. Cuando me quise acordar mis propios caballos empezaron a domarse de está manera y me daba una inmensa satisfacción poder hacerlo. Fue así que me encontraba con caballos súper mansos y entendí que había una gran diferencia entre lo que se hacía a los tirones y gritos, con esta modalidad nueva.-

¿Luego llegó la docencia y los cursos?
-Pase algo de tiempo viviendo en Ayacucho, había muchos caballos criollos y pude probar una cantidad de técnicas y aprender mucho. En una exposición que se hacia todos los enero, una señora me pide que le presentara a un tal Martín Hardoy… por supuesto me presente y me comento que le habían recomendado hablar conmigo para que la asesorará a comprar algunas yeguas. Armaron con su marido una cabaña en la zona de Virasoro, Corrientes y me contrataron para trabajar allí. Ella fue quién me presentó a sus peones, mis primeros alumnos. Un año después, a fines de 1989 la propuesta fue mostrar a los dueños de los campos vecinos, los avances del trabajo realizado mientras yo explicaba las técnicas de este nuevo sistema. El resultado fue que yo armase un curso y ellos me enviarían a sus peones. Así surge en mayo de 1990 el primer curso de doma.-

¿Cuánto tiempo lleva dando cursos y como ve el futuro de su trayectoria?
-Hoy hace aproximadamente 30 años que doy vueltas por la Argentina tratando de comunicar lo que puedo hacer para ayudar a la gente de disfrutar de los caballos sin correr riesgos. En el 2002 cruce a Chile y Uruguay, estuve en Colombia, Panamá. A fines del 2014, 2015 y principios del 2016 anduve por Europa y también en Canadá.
Por estos tiempos en mi cabeza esta dando vueltas la idea de encontrar la manera de hacer mejor docencia y esto supone… talvez una escuela, implementar más días, pasar más horas con los alumnos y fundamentalmente encontrar la manera de darle más tiempo al caballo.-

¿Qué nos puede contar respecto a El Primer Encuentro Equino Patagónico?
-Es una idea muy linda llegar a esa gente que todavía tiene que meterse en sus montes y en sus pampas o cruzar montañas con sus caballos. Es una oportunidad excelente poder acercar las bases de distintos temas que hiciesen que todos entiendan un poco mejor las cosas que se hacen bien y ayudar a corregir las que se hacen mal, por el bien de ellos y de los caballos.
El evento está dirigido al tenedor de caballos, al amante, al criador, a los familiares de quienes hacen equinoterapia, etc. La idea es poder trasmitir diferentes cuestiones que abarcan desde: la salud dental, veterinaria Homeopática, entrenamiento aeróbico y anaeróbico, cuando herrar o no, como entender si el caballo tienen algún dolor, alimentación, equipamiento, equinoterapia, el uso de los caballos para controlar problemas de ansiedad, enojos y depresión. Domadores con diferentes estilos respondiendo las distintas necesidades, de modo que el encuentro reúne gran variedad de expertos en los diversos temas relacionados a los caballos, tratando siempre de ayudar a los que deseen disfrutar con seguridad, la relación entre las personas y los caballos.-

Martín Hardoy posee una forma apacible al hablar, con un tono ideal para poder explicarles a sus alumnos, sean personas o caballos, toda la sabiduría que lo abunda. La naturaleza de su pasión sigue intacta y la gran experiencia que posee como domador, rejuvenece su humildad. La mayor de sus virtudes se expresa más allá de sus palabras, se realza con la racionalidad de su doma y la grandeza de saber, como y cuando cambiar para su bien y el de todos los caballos.

Diego Tavicco

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