El apellido de Juan Bautista también se escribe con B larga, pero documentos judiciales de la época dan cuenta de que con la V corta es como él mismo firmaba.

Vairoletto fue el segundo de seis hijos de una pareja de inmigrantes italianos. Nació en Santa Fe el 11 de noviembre de 1894. Su familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nievas.

Los comienzos de su vida fuera de la ley estuvieron relacionados con un caso de abuso policial. Cuenta la historia que parte de su juventud la pasó en los burdeles, donde conoció a los primeros anarquistas. Allí se enamoró de una mujer, que también era pretendida por un gendarme llamado Elías Farache. Esto dio lugar a una disputa en la que Farache terminó con un balazo en el cuello. Vairoletto fue acusado de homicidio y encarcelado. Su trayectoria, estuvo relacionada con el coraje y la insolencia. Luego de varias entradas a la cárcel, el 22 de junio de 1925, salió por última vez, para nunca más volver a ser atrapado.

Se movía por ambientes peligrosos como casas de juego y prostíbulos. En la década de 1930, se lo hacía responsable de cualquier asalto o muerte ocurrida, pero parecía un fantasma que la policía perseguía sin resultados. Fue asaltante de caminos, sosteniendo tiroteos con la policía de La Pampa y provincias vecinas. Era considerado el vengador de los sufrimientos de sus amigos. La gente lo ayudaba a huir, y cuando se refugiaba en un lugar le hacían llegar mensajes para prevenirlo, le proporcionaban alimentos, abrigo y cuidados. Como corresponde a la leyenda robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, repartiendo lo obtenido entre sus amigos, protectores y gente necesitada. Su figura de justiciero fuera de la ley hace que se vuelva popular, convirtiéndose en un mito.

A principios de los años cuarenta se organiza una persecución dispuesta a terminar con él. La versión de su compañera Telma Ceballos ofrece detalles de su muerte, con imágenes impregnadas en sus ojos que nunca la abandonarán.

El 14 de setiembre de 1941, serían las cinco o seis de la mañana, cuando venía alumbrando el sol. Rodearon la finca y le ganaron de mano al río Atuel, que es por dónde él podía escapar. Salió entonces cuando el comisario Paeta se identificó. Enseguida los conoció, Juan le tiró un tiro a Paeta que le pegó en el abdomen, pero en forma leve y después se pegó un tiro en la cara, debajo del ojo derecho. Luego disparó para el lado del río y allí cayó muerto. A mí él nunca me había dado órdenes de que agarrara armas, me había dicho que cualquier cosa que pasara, me arrinconara con las criaturas. Pero cuando lo vi tirado con el revólver, agarré otro que había en la pieza y dije: “al primero que aparezca en la puerta lo mato.”

Ellos no querían entra a la casa, lo que querían era matar a Juan. Cuando se pegó el tiro, todos salieron corriendo detrás, los sentí que gritaban: ¡es el gringo… es el gringo! Y escuche varios disparos más. Después supe que lo habían rematado con varios tiros en el pecho.-

Lo velaron en el Comité Demócrata de General Alvear, Mendoza. A su funeral asistieron miles de personas llegadas desde La Pampa. Sus restos descansan en el cementerio de la localidad dónde murió, en un pequeño mausoleo levantado con las contribuciones de sus fieles.

Aún hoy, algunos pampeanos se ufanan de que sus abuelos hubieran “protegido” a Vairoleto y recuerdan anécdotas vinculadas a este gaucho.

Los Relatos del viejo Acosta: “El viejo Acosta” fue un antiguo poblador del oeste pampeano, de “la zona de Acha”.

Cuenta Don Acosta, en su vida de gaucho alzado, Vairoletto tenía varios compinches y contaba con varios caballos, entre ellos algunos de su preferencia, acostumbrados a correr boleados, a venir “al silbido” de Vairoletto, y en cuyo recado nunca faltaba un “Wincher”... “por lo que puta pudiera”.

-En una oportunidad Vairoletto dejó en casa de su madre uno de sus caballos preferidos. Un sargento de la “polecía” que lo perseguía, llegó hasta la casa de la madre de Juan Bautista, a quien quiso “sacarle” el paradero de Vairoletto. Ante la negativa, fue maltratada por el “polecía”, quien además en venganza por la “inquina” que le tenía al gaucho alzado, con un “fierro” caliente le quemó los ojos al pobre animal.

Una noche estaba el “sargento de polecía” con varios “ganchos” en un boliche de las afueras de Acha haciendo un alto en la persecución, tomando unas copas y tratando de conseguir información sobre el paradero de Vairoletto, cuando que en la puerta del boliche se presenta “bien montado, el mesmo Vairoletto”, que al ver la “polecía” se retira a “galope tendido”. El sargento manda “a la milicada” en su persecución, quedándose el propio sargento en el boliche, festejando la inminente captura. Pero Vairoletto no dispara; ata las riendas a las clinas del caballo, “se apea” en el monte, y manda a la partida tras un caballo sin jinete. Al rato nomás, ante la sorpresa del “polecía” que festejaba por anticipado, se le presenta Vairoletto en el boliche…para tomar su revancha.-

Juan Bautista Vairoletto muere en los inicios de una nueva Argentina, fue el último “Bandido Romántico” que marcó el fin de una época.

Diego Tavicco.
Foto/s: A quien corresponda.

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