(foto cedida por FAP)

Luego del fallido intento por hacer que el Fútbol fuese declarado como Deporte Nacional de la Argentina en 2010, con el Pato con la declaración de ese “título” por decreto, la Federación Argentina de Pato y Horseball inició una carrera en el Congreso por conseguir la denominación que ostentaba, también por Ley. Finalmente, como así lo refrendan sus inicios y documentos del pasado, las Cámaras de Diputados y Senadores de La Nación, dieron su dictamen: el Pato es el Deporte Nacional de la Argentina. Ya no por decreto, sino por Ley.

Se publicó en el  Boletín Oficial la promulgación de la Ley de Declaración Oficial 27.368 que así lo certifica. Además, la publicación en el Boletín Oficial Electrónico también puso en vigencia la Ley de Declaración Oficial N° 27.367 que determina que General Las Heras es la Capital Nacional del Pato.

Factores históricos: Desde hace 64 años, en mérito a sus tradiciones y arraigo, a través del decreto 17.468 del 16 de septiembre de 1953, el ex Presidente de la Nación Gral. Juan Domingo Perón lo declaró el Deporte Nacional patrimonio de todos los argentinos. Es el mencionado mandatario a quien se le otorgó el primer 10 de valorización de la historia del deporte.

El origen del Pato, de acuerdo con las investigaciones realizadas por numerosos historiadores, es auténticamente ARGENTINO, puesto que dicho deporte era ya practicado por nuestros gauchos en los albores de la nacionalidad, y el mismo lleva puesto e impreso el sello de reciedumbre de jinetes diestros como eran y son los jinetes de nuestros campos.

El Pato surge incluso previamente a la creación de nuestra nación. Fue el juego más popular que se practicó durante más de 250 años, desde el primer registro histórico -que data de 1610- hasta el abandono de su práctica de la forma antigua a causa de las diversas prohibiciones y proscripciones políticas y religiosas, que comenzaron en el año 1789.

En 1822 el gobernador de Buenos Aires, General Martín Rodríguez, en decreto refrendado por su ministro de gobierno, don Bernardino Rivadavia, prohíbe en forma absoluta el juego del PATO, aunque no logre impedir su práctica.

Es don Juan Manuel de Rosas, quien durante su gobierno consigue suprimirlo, pero en 1852 se vuelve a tener conocimiento de que se está jugando nuevamente a través de una magnífica descripción hecha por el General José Ignacio Garmendia, en su libro “Cartera de un soldado”.

En esta forma se llegó a 1937 cuando un cultor de nuestras tradiciones don Alberto de Castillo Posse, se dedicó a revivir el antiguo juego transformándolo en el deporte organizado para lo cual redactó el primer reglamento, creó la silla, ideó la pelota de 4 asas y luego de seis que se usa en la actualidad. En 1938, el gobernador de Buenos Aires, don Manuel A. Fresco derogó la prohibición comenzando una nueva etapa.

Su práctica desde entonces ha sido ampliamente superada desarrollándose actualmente en forma reglamentada; obteniendo el reconocimiento correspondiente como una actividad deportiva organizada y alcanzando amplia difusión y apoyo popular. Tales circunstancias son factores determinantes para establecer al deporte “EL PATO” como el “DEPORTE NACIONAL”.

Actualidad: En la actualidad, el Pato se conforma de un Calendario Deportivo con más de 50 Torneos anuales: Inter campos, Interprovinciales y Nacionales, Exhibiciones y Muestras, Pato de Picadero, y representatividad internacional en la disciplina Horseball (deporte derivado del Pato Argentino, expandido por Europa, América, África y Asia) de la cual nuestra Selección Nacional está considerada entre las mejores del mundo. A nivel institucional estamos representados en 45 Campos de Pato Afiliados en la Provincia de Buenos Aires y 10 Asociaciones Provinciales en el centro y norte de nuestro país.

Ariel Blanco. (Jefe de Prensa FAP)

(foto cedida por FAP)

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