En cada oficio, profesión, como en la vida misma los encuentros suelen ser beneficiosos para tener nuevas visiones, crear y adquirir mayores conocimientos y sobre todo obtener mejores resultados. Por supuesto que para que esto se pueda dar con óptimas intenciones, hace falta combinar varios elementos para que se produzca la magia. Este es el caso de tres domadores de caballos, que forjaron sus caminos sorteando las dificultades, con seguridad y templanza nunca dejaron escapar sus sueños, entonces el destino les mostró sus caras y finalmente el viento los amontonó.

La idea de presentar un curso con varios domadores surgió hace mucho, pero nunca se terminaba de plasmar. Argentina es un país con mucha tradición en caballos, domadores con diferentes culturas, enseñanzas y estilos, abundan por lo largo y ancho de nuestro país. Ignacio Recio nació en Bahía Blanca. Desde muy chico anduvo cerca de los caballos junto con su padre y fue entonces donde a muy temprana edad  se sintió atrapado por la necesidad de aprender cómo enseñarle cosas a los equinos. Estudió con los mejores maestros del momento: Hugo Bugarini, Martín Hardoy, Polito Ulloa de quienes fue adquiriendo los conocimientos para convertirse, con el correr de los años en un gran domador. Actualmente trabaja en su centro de doma “El Potrero” ubicado próximo a la localidad de Mayor Buratovich, 90 Km. al sur de la ciudad de Bahía Blanca, donde con su equipo de trabajo están entregando cada seis meses, aproximadamente una treintena de caballos de polo.

Matías Cúneo arrancó a domar profesionalmente hace cuatro años, trabaja con caballos criollos y de salto haciendo hincapié en la equitación, entendiendo que es la base de la educación en estos animales. Se inició de adolescente trabajando en un campo, galopando potros. Hoy trabaja en la zona de Pilar, donde dirige su centro de doma. Su apellido es marca registrada en el ambiente de domadores y él con su inquieta y joven edad ya cuenta con una vasta experiencia para hacerle honor a su estirpe, habiéndose capacitado con orgullo y humildad.

Nicolás Polarolo Sotelo a los tres años recibió como regalo un petiso, según cuentan que su casi único juego de muy niño, era cabalgar montado a un palo… entonces su sabio abuelo lo proveyó. Las ganas de domar le llegaron con la primera juventud, al principio se nutrió de los conocimientos de gente “campera” que hacía doma tradicional, comenzó a practicar con caballos propios pero su auto exigencia le marcaba que algo le faltaba, para llegarle al animal. Terminados los estudios secundarios tomó la decisión. Buscó trabajo de “petisero” y al mismo tiempo no dejo de informarse y hacer cursos, como con Scarpati y tantos más. Hace cuatro años que se independizó dedicándose tiempo completo a la doma de caballos de polo, criollos y árabes.

El curso tiene una idea principal que es mostrar las diferentes etapas de una doma, presentada cada una por un domador y su impronta. El verdadero protagonista es el caballo y los muchachos apuntan no a mostrarse ellos en forma autónoma, más bien demostrar que todos los métodos, si la idea es clara y el trabajo está bien hecho no modifica las bases independientemente de los métodos de cada domador. Nicolás trabajará los primeros acercamientos a un potro, amanse de abajo, “descosquillarlo”, trabajo a la cuerda, flexionarlo, ensillarlo, dejarlo listo para la primera monta. Sigue Ignacio explicando las primeras ordenes de montado, diferentes conceptos para trabajar al caballo hacia la primera monta, monta fuera de corral para ver las reacciones del caballo y termina Matías con un caballo de filete, mostrando ejercicios de rienda y trabajos más relacionados con la equitación.

La cita es el domingo 11 de Junio en el Club Hípico Argentino ubicado en Av. Pres. Figueroa Alcorta 7285 C.A.B.A. la hora de llegada será a partir de las 07,00 de la mañana y el curso estará finalizando promediando las 17,00 hs aproximadamente.

Lejos de querer confrontar métodos, estos tres domadores reconocen sus verdades sabiendo que no son absolutas, por el contrario entienden que son “verdades parciales” y que el enriquecimiento de compartir, discernir trabajando en equipo los llevará indefectiblemente a obtener mayores beneficios para lograr una mejor doma y por ende un mejor caballo cada vez.

Diego Tavicco.

Fotos cedidas por Encuentro de Domadores.

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