Entre muchas historias místicas nace el origen de este caballo. Su gracia, inteligencia, fortaleza y coraje fueron reverenciados por los habitantes de Asia durante miles de años. Se trata de una raza antiquísima ubicada en la actual Rusia, de más de 2500 años. Según excavaciones arqueológicas en Turkmenistán permitieron descubrir restos de Akhal Tekes, enterrados con sus dueños. Estudios de ADN realizados en la Universidad de Kentucky, confirmaron que es la primera raza de equinos domesticada por el hombre.
Cuenta la historia que en 1935, estos caballos llevaron a cabo un viaje recorriendo en 84 días una distancia que superaba los 4.154 Km. y para añadir más dificultad, 360 km eran de riguroso desierto. Esta peripecia fue atravesada en tres días, sin ingerir agua, soportando vicisitudes sin demostrar fatiga excesiva. De esta manera quedó en evidencia la resistencia de la raza a las duras condiciones climáticas.
Los criadores de caballos en Asia y en Europa comenzaron a apreciar el caballo Turkomano para cruzas. Se dice que los caballos fundadores de los Pura Sangre de carrera, contaban con dicha sangre en su herencia genética.
En la actualidad se crían en la parte occidental de Rusia, Ucrania y en los desiertos de la región de Turkmenistán.
La alzada ideal del Akhal Teké oscila entre los 150 y 155 cm. Su físico es fino y afilado. Lo que más destaca son sus aterciopelados y muy finos pelajes. Los más atractivos: bayo-crema y palomino con reflejos metálicos, que lo hacen parecer bañado en oro.
También pueden ser alazanes, negros o tordos, los hay cremas o perlas, que por el mismo efecto asemeja una joya tallada en plata y brilla a la luz del sol con reflejos metálicos espectaculares. Además presenta un rostro distinguido, una forma hermosa de orejas, nariz ancha y ojos grandes y expresivos con una orgullosa mirada de fuego.

Diego Tavicco.

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