Por Guadalupe Gomez

El proceso de adaptación es una instancia en equinoterapia muy importante a la hora de comenzar un tratamiento. Hay que tener en cuenta que es un momento de tensión, de estrés en donde un paciente pasa de un estado de comodidad (brazos de sus padres) ya conocido a una situación desconocida que provoca inseguridad. Este proceso implica una transición entre estas dos instancias en donde esté comprometido lo vincular entre el paciente, el terapeuta y el caballo como fuente irrelevante.

Para ello se realiza un trabajo de confianza básica entre el jinete, el padre si es pequeño y el terapeuta  referente y  el caballo como mediador.

En este proceso  se pone énfasis en la monta por sobre el vínculo desde abajo con el caballo por varias razones que explicare en este desarrollo.

El tamaño del caballo amedranta, sus movimientos abarcan un entorno muy importante que el hombre no puede manejar  y es una situación nueva e intimidante para comenzar a conocer a nuestro caballo. Por otro lado desde su corporalidad el caballo impone su ritmo al andar que atreves de impulsos son transmitidos  por la medula al sistema nerviosos central provocando así la organización neuro – sensoria . Esta estimulación convoca al paciente a estar más presente, a encontrar su propio equilibrio físico y emocional y abre así la vía comunicativa que posibilita el encuentro.

Justamente muchos de los pacientes tienen dificultades para establecer algún tipo de vínculo; ya sea por padecer problemas de conducta, por alteraciones sensoriales, hiperactividad, desatención etc. El ritmo sostenido del paso del caballo ayuda a lograr diferentes conquistas provocando  mejorar la postura logrando  movimientos normales y coordinados y también cuestiones afectivas (al trabajar sobre el equilibrio). Es notable, por estas razones, comprobar cómo es más accesible trabajar al final sobre lo vincular desde pie a tierra con un paciente habiendo experimentado previamente la monta.

Pero todo esto para nosotros tiene un plus.  El proceso adaptativo  no se  puede dar sin la monta paralela.

Las primeras experiencias son las más importantes, son la base de experiencias positivas posteriores. ¡Deben, entonces, ser exitosas! Pero hablábamos anteriormente que todo proceso de adaptación es estresante y de tensión…Justamente por esta razón la monta paralela en las  sesiones es fundamental. Dan confianza, existe el contacto físico que da seguridad. El terapeuta presta su cuerpo y lo pone  al servicio del paciente que necesita equilibrio postural. También puede actuar como “Yo auxiliar” en pacientes con tea o alteraciones psiquiátricas.

Por lo tanto, el proceso adaptativo en equinoterapia es el arte del encuentro sutil y positivo entre un paciente su terapeuta y un caballo con el fin de encontrar la forma resiliente de una situación desconocida.

 

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