La estancia ubicada en Carlos Keen invita a pasar una estadía en medio del campo, en contacto con la vegetación y los animales, la calma y la armonía. Cabalgatas, travesías y, sobre todo, el disfrute de las comidas regionales producidas en el lugar.

De volver a la esencia, de eso se trata el Fortín Frías. Enclavado en el corazón rural de Carlos Keen, partido de Luján, esta estancia que data de más de 120 años abre sus puertas a los que quieran disfrutar de una estadía campera, completa, con todas las letras. Se llega por un camino rural en buen estado, luego de recorrer unos cuatro kilómetros desde la estación. Y como dice Marcelo Capano, quien está a cargo del lugar desde hace dos años, “acá estamos realmente en el medio del campo”.
El aire se respira diferente al atravesar la tranquera, y no sólo por el humo de la leña que se cuece a fuego lento al costado del horno de barro, sino también por las arboledas que dan sombra y pintan de verde el monte que asoma a lo lejos. Todo comenzó hace unos cinco años. “Hice muchos viajes a caballo por la zona y la primera vez que lo vi me enamoré. Siempre digo que es mi lugar en el mundo. De ahí pasó un tiempo hasta que realmente tuve la oportunidad de entrar a la casa y hacerme cargo “, recuerda Marcelo a El Lunar.
Pero el tiempo deja huella. Por eso fue que debieron hacerse algunas refacciones en la casona, que tiene una imponente impronta colonial, sobre todo en las tres habitaciones y sus respectivos baños privados. “La estructura es la misma, tal como estaba. Tiene una construcción muy buena, sólida, hecha a consciencia. Hay una parte que es todo de adobe. En realidad el campo era un campo de estancia de unos hermanos. Se usó la parte antigua que es el living, el comedor y el escritorio de la estancia y se hizo nuevo otro sector. Hubo que aggiornarla porque estuvo unos cuantos años cerrada”, explica.
El aljibe, la pileta y el corral le dan un toque especial al predio, que se mezcla con colores y brisas, pájaros y hojas, plantas y flores. En el interior de la estancia, los muebles del comedor y la cocina atesoran su historia, la acuñan entre cada trozo de madera tallada. “El mobiliario está conservado”, cuenta Marcelo, y agrega que el servicio más requerido “es el día de campo, y uno de los fuertes es andar a caballo”.
Del amor a primera vista, también de eso se trata El Fortín Frías. “Me enamoré de la vida del lugar, y de la oportunidad de que pueda tener la gente para disfrutar. Acá se escuchan los pájaros, de noche se ven zorros y comadrejas. Quiero que la gente tenga la oportunidad de ver esto, de vivir la tranquilidad de un día de campo. Ese es nuestro lei motiv. Por eso trabajamos con turismo, para recibir a los huéspedes y ofrecerle la comodidad y atención necesaria”. Cabe destacar que todo los productos que se consumen en el Fortín, salvo lo que es yerba mate, azúcar u otros alimentos básicos que se compran en un almacén, el resto se produce en el predio. “Y si no lo compramos en algún productor de la zona, que hay muchísimos. Toda la carne de vaca y cerdo se cría acá, lo que le da un valor agregado importantísimo”, remarca el encargado.

Riendas firmes.
El Fortín Frías ofrece varias alternativas de cabalgatas, y no es necesario ser un jinete experimentado ni mucho menos. Los paseos pueden ser de una o dos horas y, como dato muy interesante, también proponen travesías. “Nos vamos un día entero, dos o tres. Paramos en unos pueblos cercas, en unas hosterías o en una estación vieja. Lo lindo es vivir esa aventura, de recorrer los caminos con todo el atractivo que tiene en contraposición a la velocidad y de todo lo que tenemos a diario, el caballo te da eso de pensar, de ir tranquilo y meditar”, confiesa Capano.
Tranquilidad, armonía, volver a lo natural. Esa es la premisa de esta experiencia cien por ciento campera. O como reafirma Marcelo: “Estar en contacto con los animales, depender del fuego. Fortín Frías es volver a la esencia, en lo que definitiva somos todos”.

Pablo Noto.

EN NÚMEROS: 4 hectáreas están destinadas al casco principal / 8 personas es la capacidad de alojamiento / 10 son los boxes para caballos / 60 hectáreas es el total de toda la estancia. Allí se produce actividad agrícola ganadera / 120 caballos de Polo llegó a albergar en su momento el lugar.

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