Algo sobre Aplomos

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 El Viejo adagio reza: “sin pie no hay caballo”. La frase es quizá un poco exagerada porque tampoco hay caballo sin corazón, si riñón o sin ojos. El organismo animal es un sistema complejamente  orquestado donde la falla de cualquiera de sus componentes compromete el desempeño de todo individuo. Pero hay funciones que cobran mayor relevancia según el destino que se le de al animal, por ejemplo para un novillo de engorde es importante la eficacia de conversión del alimento, para un perro de caza es importante el olfato, para una yegua de cría la integridad de su aparato reproductor y para un caballo destinado al deporte o al trabajo calidad de su aparato musculoesquetético, sobre todo sus miembros.

El caballo tiene una enorme masa muscular y sustenta todo su peso en sus cascos, cuatro pequeñas superficies de 12 cm de diámetro aproximadamente. Cuando el caballo se mueve algunos de estos cacos quedan en el aire y todo el peso es cargado a los cascos que están en contacto con el suelo, es mas, existe  una fase del galope en la cual el peso del caballo lanzado a velocidad es recibido por un solo pie. Este casco y todo el miembro debe estar en perfectas condiciones para poder soportar semejante esfuerzo.

Al moverse el caballo sus pies golpean contra el suelo recibiendo presiones que ascenderán por el eje de los miembros, a medida que ascienden estas presiones se van disipando por distintos mecanismos de amortiguación desde el casco hasta la cruz (si hablamos del miembro anterior). La primera estructura que recibe el golpe contra el suelo es el casco, pero toda una columna de fuerza asciende por el miembro. En un caballo bien aplomado todo su miembro esta perfectamente alineado, esto significa que las fuerzas que pasan por el miembro se distribuyen en forma pareja en toda la superficie del casco y las articulaciones. En cambio en un caballo mal aplomado (desequilibrado) sus huesos y articulaciones no están bien alineados, sino que están un poco inclinados, desviados de la línea de la plomada. Entonces cuando un impacto ascienda por ese eje desviado una parte del casco recibirá  mucha mas presión que la otra (Ej. 40:60, 30:70%, etc.) lo mismo ocurrirá con los huesos y articulaciones de mas arriba. Por eso las estructuras que soportan mayor exigencia tienden a sufrir lesiones.

Viéndolo así es lógico comprender que cualquier desequilibrio corporal, defecto de aplomo,  puede comprometer el desempeño del caballo causando lesiones.

De aquí la importancia de tener unos buenos pies para conservar la salud y performance del caballo.

Muchas veces las desviaciones de la línea de la plomada, llamados defectos de aplomo, vienen con el animal, con su genética, su conformación es así. Pero puede ocurrir que el caballo esté mal aplomado por un defecto en el desvasado o herrado, en el cual se cortó por demás o por menos alguna región del casco y este se encuentre desnivelado, entonces una parte soportará mas presión que otra, lo que a la larga provocará dolor y lesiones.

Con respecto a los defectos de conformación hay que decir que hasta cierta edad los huesos tienen plasticidad y el eje de los huesos desviados de los potrillos se puede corregir, a veces con desvasados correctivos, a veces con cirugía. Pero es importante la edad y se recomienda no demorar la consulta cuando se observa un potrillo con los miembros desviados.

Juan Ignacio Sabelli, Médico Veterinario y Herrador profesional.

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