Sabías que: Según cuenta la leyenda, al parecer y muy lejos de lo que se piensa, la inseminación artificial equina, es una técnica muy antigua. Una leyenda de los beduinos árabes narra que alrededor del año 1200 ya se realizaba una inseminación artificial rudimentaria. El semen de los mejores caballos descendientes de las cuadras del rey Salomón era recogido mediante esponjas que se colocaban en el fondo de la vagina de una yegua que era cubierta. Posteriormente esta esponja era exprimida en el fondo de la vagina de yeguas en celo para así obtener gestaciones. La misma leyenda cita que este pudo ser el origen de la raza árabe.
La inseminación artificial ofrece numerosas ventajas, como por ejemplo acelera la mejora genética con la mayor difusión de sementales de alto valor. Descarta la necesidad de movilizar las yeguas evitando la posibilidad de cualquier problema. Evita enfermedades de transmisión venérea. Disminuye los gastos de cubrición (cópula). Evade la sobreutilización de un padrillo. Permite la utilización de un semental estando lejos de la yegua o incluso muerto.
El semen de caballo está compuesto por lo que se conoce como esmegma, componente viscoso que es necesario separar del resto del eyaculado antes de su dilución. Los espermatozoides pierden su capacidad fertilizante a temperatura ambiente al cabo de las 6 horas de su recogida.
Actualmente la recolección del semen se hace mediante vagina artificial montando el caballo sobre una yegua o maniquí. También puede recolectarse con vagina artificial en el suelo, mediante estimulación manual del pene, usando condón o productos farmacológicos.
Para la congelación del semen, éste debe ser concentrado por centrifugación. Para ello se recomienda añadir una parte de una solución de glucosa al 5.6 % a 4 partes de semen, centrifugar a 3000 rpm durante 3 minutos y eliminar los componentes secundarios. A este semen se le añade 10 veces su volumen de diluyente. De esta manera se calcula que se obtienen una media de 20 millones de espermatozoides por cada mililitro de semen diluido. Esta se envasa en ampollas de 10 ml de capacidad y se congelan durante 15 minutos en vapores de nitrógeno líquido y posteriormente se conservan en nitrógeno líquido. Este semen puede ser viable hasta un año después de su congelación.
Otra forma de congelarlo es con dióxido de carbono sólido y conservarlo en nitrógeno líquido. Para poder utilizar el semen congelado éste debe ser descongelado sobre leche estéril a 40ºC.

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